Roncar ocasionalmente es común, pero los ronquidos frecuentes, fuertes y acompañados de pausas en la respiración pueden ser una señal de apnea obstructiva del sueño (AOS). En esta afección, la vía aérea superior se estrecha o se cierra repetidamente durante el sueño. Sin embargo, los ronquidos no bastan para concluir que existe apnea: la evaluación debe considerar los síntomas, los antecedentes y, cuando esté indicado, un estudio del sueño.
¿Qué señales merecen atención?
El relato de quien duerme cerca suele ser valioso, porque la propia persona puede no percibir las alteraciones nocturnas. Merecen investigación:
- ronquidos habituales e intensos;
- pausas observadas en la respiración, seguidas de una reanudación ruidosa;
- atragantamientos, sensación de asfixia o respiración jadeante durante la noche;
- somnolencia excesiva, cansancio o dificultad para concentrarse durante el día;
- sueño no reparador, dolor de cabeza al despertar, boca seca o despertares frecuentes para orinar.
Estas señales no tienen todas el mismo significado y también pueden presentarse en otros problemas. Aun así, su combinación hace importante hablar con un profesional. La página de síntomas del NHLBI incluye las pausas respiratorias, los ronquidos fuertes y frecuentes y los atragantamientos entre las posibles manifestaciones.
La guía de la Academia Estadounidense de Medicina del Sueño (AASM) describe un mayor riesgo de AOS moderada a grave cuando hay somnolencia diurna excesiva asociada con al menos dos de estos elementos: ronquidos habituales fuertes, apnea o atragantamiento presenciados, e hipertensión ya diagnosticada. Esto orienta la evaluación; no es un criterio para que la persona se autodiagnostique. La guía de la AASM también recalca que las herramientas clínicas por sí solas no confirman la enfermedad.
¿Cómo se realiza la evaluación?
La consulta debe reconstruir el patrón del sueño, la frecuencia de los ronquidos, los episodios observados, la somnolencia y las condiciones de salud. El examen físico puede incluir la evaluación de las vías aéreas superiores y de los factores que aumentan la sospecha. El consenso brasileño sobre trastornos respiratorios del sueño destaca que ningún instrumento de detección, por sí solo, confirma o descarta la AOS.
Cuando está indicado, el diagnóstico se realiza mediante un estudio del sueño. La polisomnografía es la prueba estándar; en adultos sin complicaciones, el médico puede considerar una prueba domiciliaria técnicamente adecuada. Si esa prueba es negativa, no concluyente o insuficiente, la AASM recomienda la polisomnografía. La elección depende del cuadro individual y de la calidad de la evaluación, no de una aplicación o de un cuestionario en línea.
Preguntas frecuentes
¿Roncar siempre significa tener apnea?
No. Puede haber ronquido primario sin pausas respiratorias. La preocupación aumenta cuando los ronquidos son habituales y se acompañan de atragantamientos, pausas observadas o repercusiones durante el día.
¿Cuándo buscar una evaluación?
Cuando estas señales se repiten, cuando hay somnolencia que afecta la atención y la seguridad, o cuando existe hipertensión junto con los ronquidos, conviene buscar una evaluación individual. La somnolencia al conducir exige precaución: no conduzca si tiene sueño.
Próximo paso
Anotar la frecuencia de los ronquidos y preguntar a la pareja o a un familiar sobre las pausas y los atragantamientos puede ayudar en la consulta, pero no sustituye el examen clínico. El profesional podrá decidir si es necesario investigar la AOS u otra causa de sueño no reparador.
Fuentes consultadas
- Síntomas de la apnea del sueño — NHLBI
- Guía de práctica clínica para las pruebas diagnósticas de la apnea obstructiva del sueño en adultos — AASM
- Consenso sobre trastornos respiratorios del sueño — Sociedad Brasileña de Neumología y Tisiología
Este contenido es educativo y no sustituye una evaluación médica individual.

